El pulmón de la ciudad
Cada vez más estudios confirman lo que los ciudadanos intuyen intuitivamente: los parques urbanos no son un lujo estético sino una necesidad sanitaria. El contacto regular con naturaleza reduce el cortisol, mejora la concentración y disminuye los síntomas de ansiedad y depresión.
Más que césped y bancos
Un parque bien diseñado es un ecosistema social. En él se cruzan generaciones, culturas y clases sociales que en otros contextos no interactuarían. El niño que juega, el anciano que lee, el joven que corre: todos comparten un espacio que, por definición, es de nadie y de todos.
El derecho al verde
La distribución desigual de zonas verdes en nuestras ciudades es también una cuestión de justicia ambiental. Los barrios más desfavorecidos suelen tener menos árboles, menos parques y más asfalto. Reivindicar el acceso equitativo a los espacios verdes es reivindicar el derecho a la salud mental.