I. Esquina
En cada esquina un mundo se detiene,
el semáforo dicta su compás,
rostros que cruzan sin mirar atrás,
ciudad de prisas que nunca tiene.
Los escaparates encienden sueños,
neones pintan de azul la noche,
pero bajo el asfalto algo se coce:
la antigua sed de otros seres plenos.
II. Metro
Bajo tierra corren las arterias
de esta vasta criatura de acero,
donde el silencio es un bien escaso
y cada vagón un microcosmos.
Ojeras y auriculares, cuerpos
que se sostienen del tacto ajeno,
viajes de ida sin retorno cierto
hacia la luz que espera al final.
III. Balcón
Desde el balcón se ve la ciudad entera:
tejanos y antenas, ropa tendida,
la vida que se cuenta y se despide
en cada ventana que se ilumina.
Y pienso que no hay cielo más completo
que este mosaico de luces vivas,
este rumor de voces multiplicadas
que es, a su modo, una forma de canto.